Posts con la categoríaMadrid Gastronomía

Cuaresma alimentaria

Por | 16 febrero, 2017 | 0 comentarios

Así como el Camino de Santiago se realiza como una actividad no siempre vinculada a lo religioso, la Cuaresma, esa cuenta atrás de cuarenta y seis días hasta la víspera del domingo de Resurrección, quizá se pueda vivir de un modo similar. Evoca los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, entregado al ayuno y a la oración, y que muchos cristianos recuerdan hoy comiendo más ligero y prescindiendo de la carne los viernes.

Valga como excusa para conocer algunos de los restaurantes vegetarianos de la ciudad, como Botanique, en el mercado de Antón Martín, dentro de ese concepto de ‘locales abiertos’, es decir, sin paredes y rodeados del resto de puestos. Ideal para picar en plan informal y disfrutar de platos como el gazpacho de fresas, hamburguesa ‘veggie’ de zanahoria y remolacha o la tentadora lasaña de calabacín con tomate y bechamel de anacardo. Raciones todas ellas a menos de diez euros en un mercado, el de Antón Martín, con una oferta gastronómica cada vez más variada y cuidada.

Cerca de Callao, encontramos Vega, donde son, como su propio nombre sugiere, unos veganos convencidos. Quinoa, croquetas de setas, brochetas de tofu, humus de remolacha son algunas de sus propuestas, entre las que los comensales destacan el ceviche de setas y, de postre, su tarta de zanahoria. Precios económicos. En calle Luna, 9.

No muy lejos de allí, en Ballesta 13, nos encontramos un restaurante fácil de memorizar, B13, que se define como 100% vegetariano. Su especialidad son las hamburguesas de seitán en un ambiente más de taberna que de local refinado, pero ese es también uno de sus encantos, la no pretenciosidad.

Y terminamos en Crucina (Divino Pastor, 30), especialistas en lo que se conoce como ‘crudités’, con un cocinero griego a los mandos que prepara, lógicamente, estupendas musakas ya algo más cocinaditas.

¡Buen provecho!

Salud verde

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Mercado de la Paz: aire fresco en el barrio de Salamanca

Por | 6 enero, 2017 | 0 comentarios

Es una de las zonas más selectas de la ciudad, con su milla de oro, Serrano, y otras ‘high streets’ que no desmerecen, como Ortega y Gasset o Velázquez. En una de las calles que cortan estas grandes avenidas, Ayala 28, se encuentra el mercado de la Paz, un lugar entrañable que aporta un punto simpático y popular al barrio.

Inaugurado en el remoto año de 1882, el mercado ofrece un buen surtido de puestos tradicionales que se combinan con otros más gourmet, todo ello salpimentando de bares y restaurantes para desayunar o comer en ambiente informal. Comida internacional muy original como la que puedes encontrar en Doce Chiles, donde puedes encontrar deliciosa comida mexicana como los tacos de guisado, a 3 euros cada uno, y las jugosas quesadillas, a 3,5 euros, con queso de la misma Oaxaca. Todo elaborado al comal, que es como se llama en México a una especie de sartén de hierro típica de allá.

De México a Venezuela, porque en La Despensa ofrecen esa comida que cotiza al alza en Madrid, con restaurantes muy interesantes como La Cuchara, también en barrio de Salamanca. En La Despensa, sin salir del mercado de la Paz, encontraremos las clásicas arepas, todas en torno a 4-5 euros, como la de queso guayanes, carne mechada o asado negro con tomate. Para chuparse los dedos.

Comida para tomar en el local, pero también para llevar, como las selectas croquetas, de boletus, gamba, pollo con morcilla y mucho más, que preparan en Deli & Croq | Croquetas Gourmet. En Matteo Cucina Italiana podrás comer y llevar, productos típicos del país transalpino, como ricottta salata, pecorino (fundamental para la pasta carbonara auténtica) o el mítico parmigiano reggiano. Como en Oh délice!, la sucursal que este establecimiento francés tiene en el mercado de la Paz (hay otro en la plaza de Chueca) y que trae los mejores sabores de Francia.

Buen ambiente, entre popular y gourmet, ideal para hacer un alto en las compras. El barrio de Salamanca más animado. No se lo pierdan.

 

Cocina internacional en el mercado

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La Navidad que entra por la boca

Por | 22 diciembre, 2016 | 0 comentarios

Llega la segunda edición de ‘La Navideña. Feria Internacional de las Culturas’, en las instalaciones de Matadero (metro Legazpi) en el que participan más de 75 embajadas de todo el mundo en una gran fiesta de la diversidad. Abierta del 15 al 23 de diciembre, supone una opción de ocio gastronómico de primer orden, donde más de 60 países ofrecen degustaciones de sus productos más típicos, sin renunciar a la innovación pero tampoco al toque artesanal.

Pastelitos árabes, chocolates de centro de Europa, empanadas criollas, vino caliente con especias o turrones diversos son algunos de los productos que podrás paladear en esta feria, con un programa completo y variado que puedes consultar aquí.

No te pierdas las demostraciones culinarias o ‘showcookings’, como la de salmón al estilo finlandés prevista para el jueves 17, a las 14h30, en uno de los varios ‘food trucks’ (camionetas con comida) aparcadas en la explanada central de Matadero. A las 18h30 del mismo día, pad thai, uno de los platos más emblemáticos de la cocina tailandesa.

Gastronomía, pero también un sinfín de actividades destinadas a los niños, como cuentos navideños rusos, talleres de creación de adornos navideños o exhibiciones de circo, entre otras muchas actividades. También habrá cine, exposiciones o belenes del mundo, en un plan ideado para que tanto pequeños como mayores se lo pasen en grande. Te recomendamos acudir el último día, víspera de Nochebuena, para disfrutar de los diversos conciertos programados para el cierre, como el de Jayme Marques Nuevo Quinteto (en Plató Cineteca), con sus sonidos brasileños, o el de Groupal Crew Collective, de Italia, en la Nave de Terneras.

Además de la Navideña, Matadero sigue con su programación cultural esos días, como El Ranchito Rusia: Souvenirs de ninguna parte, que en la Nave 16 muestra el trabajo de ocho artistas que han creado sus proyectos con las ayudas públicas que destina Matadero en colaboración con el Ministerio de Exteriores. O la V Bienal Iberoamericana de Diseño, en la Central del Diseño.

Matadero mestizo

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Cafés de la paz

Por | 25 noviembre, 2016 | 0 comentarios

Decía Buñuel que el café es charla y el bar un ejercicio de soledad. Parece que hoy ha cambiado radicalmente el concepto ya, que al menos en España, es raro acudir a un bar para beber solo en la barra. En un café, no obstante, no es tan rato. Y uno puede disfrutar de una consumición parapetado tras un periódico sin que esa soledad resulte llamativa. Vivan los cafés, pues. Para estar solo, para leer, para ver la vida pasar, para pensar. Ese café de la paz que cantaba Battiato.

Como el Ajenjo Café, un espacio muy recomendable para guarecerse del otoño lluvioso y, sobre todo, del ruido. Su silencio se agradece como agua de mayo, sobre todo en los días prenavideños de histeria comercial y callejera. Te encantarán sus sofás de salón de hace cien años, sus veladores de mármol y sus estancias con aspecto de compartimento de tren antiguo. Amplia carta de cafés en el que destaca el asiático, ideal para acompañar con su famosa tarta de zanahoria. En la calle Galería de Robles, 4 muy cercano, casi pegado, a otro café cargado de encanto, como es el Café de Ruiz (en calle de Ruiz 11). Gran opción para disfrutar de sus batidos, pero también para una copa en un ambiente relajado y de resabios literarios. Estupendos combinados en copa de balón y ahora, además, también cerveza artesanal.

Y sin andar apenas, nos encontramos con el bar Varsovia, que en realidad es, o era, café (el antiguo Parnasillo). Su atmósfera de café vienés no se ha perdido y hasta se le ha lavado la cara, pero el nuevo concepto pasa más por el picoteo que por el de café de novelón y tertulia de café con leche. La música a un nivel algo alto así lo motiva, por otra parte. Único detalle negativo para un local que merece la pena. En calle San Andrés, 33.

Otro café para pensar y disfrutar que bien merece una visita es el renovado Café Barbieri, ya en Lavapiés. Tras una etapa algo languideciente, la nueva dirección le ha insuflado un nuevo brío que se traduce en una programación con conciertos y recitales y una carta de ‘sólidos’ que se agradece.  Y no con cualquier cosa, sino con delicias como esta: Crema de hongos con virutas de foie y huevos pochados, por unos 6,5 euros bien simpáticos.

El tiempo detenido

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Cocina murciana, qué hermosa eres

Por | 7 octubre, 2016 | 0 comentarios

No tan conocida como la cocina catalana o la valenciana, la gastronomía murciana merece un discreto lugar de honor en ese festival de las cocinas regionales que es Madrid. El restaurante El Caldero es un buen representante de esta cocina que pivota sobre dos elementos nucleares: la huerta y el mar.

Fundado en 1973, El Caldero presume de dedicarse a la cocina con dedicación y lentitud, con productos traídos de los mercados de Murcia y Cabo de Palos. Pescados, mariscos, carnes y hortalizas de temporada para conseguir traer a Murcia a la capital. Situado en pleno barrio de las Letras, en la calle de las Huertas 15, es famoso su arroz a banda, con el alioli típico que le da un sabor tan característico. Y, cómo no, el arroz caldero, hecho a base de pescados, langostinos, ñoras y ajos en cuyo caldo se cuece el arroz, para luego retirar a parte todos esos elementos. Un arroz limpio y elegante, de intenso sabor a mar. Buena relación calidad precio en una ubicación inmejorable para sentir las esencias del mediterráneo en pleno Madrid. Buena relación calidad precio.

Como en El Ventorrillo Murciano, un pequeñito local especializado en arroces,  muy auténtico y sin pretensiones. Ofrecen entrantes típicos como el zarangollo (sofrito de cebolla, patata y calabacín) y michirones (habas con chorizo), mojama, quesos. Los arroces, variados, siendo el de conejo y caracoles el más famoso, aunque el de verduras tiene fama de «espectacular», en una cuenta que sale a unos 25 euros por persona. Un lugar conocido por los amantes del arroz, que saben que tienen que reservar ya que las apenas 20 plazas que tiene suelen estar muy codiciadas.

Situado en la zona conocida como Lavapiés Alto, cerca de Antón Martín (calle de los Tres Peces, 20), es un buen lugar para cenar un fin de semana, y tomar una copa después en el renovado Café Barbieri, que ha recuperado toda su solera y donde organizan conciertos, recitales y otras actividades para culminar una noche de ocio.

Arroz

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