Mercado de la Paz: aire fresco en el barrio de Salamanca

Por | 6 enero, 2017 | 0 comentarios

Es una de las zonas más selectas de la ciudad, con su milla de oro, Serrano, y otras ‘high streets’ que no desmerecen, como Ortega y Gasset o Velázquez. En una de las calles que cortan estas grandes avenidas, Ayala 28, se encuentra el mercado de la Paz, un lugar entrañable que aporta un punto simpático y popular al barrio.

Inaugurado en el remoto año de 1882, el mercado ofrece un buen surtido de puestos tradicionales que se combinan con otros más gourmet, todo ello salpimentando de bares y restaurantes para desayunar o comer en ambiente informal. Comida internacional muy original como la que puedes encontrar en Doce Chiles, donde puedes encontrar deliciosa comida mexicana como los tacos de guisado, a 3 euros cada uno, y las jugosas quesadillas, a 3,5 euros, con queso de la misma Oaxaca. Todo elaborado al comal, que es como se llama en México a una especie de sartén de hierro típica de allá.

De México a Venezuela, porque en La Despensa ofrecen esa comida que cotiza al alza en Madrid, con restaurantes muy interesantes como La Cuchara, también en barrio de Salamanca. En La Despensa, sin salir del mercado de la Paz, encontraremos las clásicas arepas, todas en torno a 4-5 euros, como la de queso guayanes, carne mechada o asado negro con tomate. Para chuparse los dedos.

Comida para tomar en el local, pero también para llevar, como las selectas croquetas, de boletus, gamba, pollo con morcilla y mucho más, que preparan en Deli & Croq | Croquetas Gourmet. En Matteo Cucina Italiana podrás comer y llevar, productos típicos del país transalpino, como ricottta salata, pecorino (fundamental para la pasta carbonara auténtica) o el mítico parmigiano reggiano. Como en Oh délice!, la sucursal que este establecimiento francés tiene en el mercado de la Paz (hay otro en la plaza de Chueca) y que trae los mejores sabores de Francia.

Buen ambiente, entre popular y gourmet, ideal para hacer un alto en las compras. El barrio de Salamanca más animado. No se lo pierdan.

 

Cocina internacional en el mercado

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La Navidad que entra por la boca

Por | 22 diciembre, 2016 | 0 comentarios

Llega la segunda edición de ‘La Navideña. Feria Internacional de las Culturas’, en las instalaciones de Matadero (metro Legazpi) en el que participan más de 75 embajadas de todo el mundo en una gran fiesta de la diversidad. Abierta del 15 al 23 de diciembre, supone una opción de ocio gastronómico de primer orden, donde más de 60 países ofrecen degustaciones de sus productos más típicos, sin renunciar a la innovación pero tampoco al toque artesanal.

Pastelitos árabes, chocolates de centro de Europa, empanadas criollas, vino caliente con especias o turrones diversos son algunos de los productos que podrás paladear en esta feria, con un programa completo y variado que puedes consultar aquí.

No te pierdas las demostraciones culinarias o ‘showcookings’, como la de salmón al estilo finlandés prevista para el jueves 17, a las 14h30, en uno de los varios ‘food trucks’ (camionetas con comida) aparcadas en la explanada central de Matadero. A las 18h30 del mismo día, pad thai, uno de los platos más emblemáticos de la cocina tailandesa.

Gastronomía, pero también un sinfín de actividades destinadas a los niños, como cuentos navideños rusos, talleres de creación de adornos navideños o exhibiciones de circo, entre otras muchas actividades. También habrá cine, exposiciones o belenes del mundo, en un plan ideado para que tanto pequeños como mayores se lo pasen en grande. Te recomendamos acudir el último día, víspera de Nochebuena, para disfrutar de los diversos conciertos programados para el cierre, como el de Jayme Marques Nuevo Quinteto (en Plató Cineteca), con sus sonidos brasileños, o el de Groupal Crew Collective, de Italia, en la Nave de Terneras.

Además de la Navideña, Matadero sigue con su programación cultural esos días, como El Ranchito Rusia: Souvenirs de ninguna parte, que en la Nave 16 muestra el trabajo de ocho artistas que han creado sus proyectos con las ayudas públicas que destina Matadero en colaboración con el Ministerio de Exteriores. O la V Bienal Iberoamericana de Diseño, en la Central del Diseño.

Matadero mestizo

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El lujo como política: Carlos III

Por | 12 diciembre, 2016 | 0 comentarios

Al rey Carlos III, cuyo estatua preside la Puerta del Sol, se le conocía como el alcalde de Madrid, tal fue su compromiso con la mejora de la ciudad en pleno siglo XVIII. Mantuvo un perfil de rey ilustrado, mecenas de las artes, y fue un puente entre la política y la cultura durante la Edad Moderna. Su compromiso con el mecenazgo resultó clave para concitar en Madrid a artistas de la talla de Giambattista Tiepolo, Mengs o un incipiente Francisco de Goya.

Pero para conocer en profundidad la personalidad de este Borbón, lo mejor es acercarse hasta el Palacio Real para ver la exposición ‘Carlos III. Majestad y ornato – En los escenarios del rey ilustrado’, que se puede admirar desde el 6 de diciembre hasta el próximo 31 de marzo. La muestra ofrece las obras de arte que formaban el paisaje cotidiano del rey y su familia, creando un entorno de lujo y suntuosidad y toda una declaración del poder que la familia real ostentaba. Una serie de obras con una función ornamental, creadas ex profeso para mostrar la magnificencia borbónica, que según los organizadores de la muestra constituye «uno de los tesoros culturales más deslumbrantes de nuestra Historia Moderna».

Por esa razón, desde Patrimonio Nacional se ha organizado esta exposición con el objetivo de proponer una nueva lectura de esta riqueza artística que tiene valor en sí misma, pero también el de acercarnos a la vida del rey Carlos III y su corte desde el ángulo del arte.

La exposición se divide en diversas secciones, entre las que llama la atención la dedicada al Real Dormitorio de Carlos III, escenario de las reuniones familiares más distendidas, así como para las entrevistas con el ‘sumiller de corps’, jefe del real servicio que mantenía al menos dos encuentros diarios con el monarca.

Compre aquí su entrada, con una tarifa básica de 11 euros, y planifique su visita, en horario de 10 a 18h.

Rey majestuoso

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Cafés de la paz

Por | 25 noviembre, 2016 | 0 comentarios

Decía Buñuel que el café es charla y el bar un ejercicio de soledad. Parece que hoy ha cambiado radicalmente el concepto ya, que al menos en España, es raro acudir a un bar para beber solo en la barra. En un café, no obstante, no es tan rato. Y uno puede disfrutar de una consumición parapetado tras un periódico sin que esa soledad resulte llamativa. Vivan los cafés, pues. Para estar solo, para leer, para ver la vida pasar, para pensar. Ese café de la paz que cantaba Battiato.

Como el Ajenjo Café, un espacio muy recomendable para guarecerse del otoño lluvioso y, sobre todo, del ruido. Su silencio se agradece como agua de mayo, sobre todo en los días prenavideños de histeria comercial y callejera. Te encantarán sus sofás de salón de hace cien años, sus veladores de mármol y sus estancias con aspecto de compartimento de tren antiguo. Amplia carta de cafés en el que destaca el asiático, ideal para acompañar con su famosa tarta de zanahoria. En la calle Galería de Robles, 4 muy cercano, casi pegado, a otro café cargado de encanto, como es el Café de Ruiz (en calle de Ruiz 11). Gran opción para disfrutar de sus batidos, pero también para una copa en un ambiente relajado y de resabios literarios. Estupendos combinados en copa de balón y ahora, además, también cerveza artesanal.

Y sin andar apenas, nos encontramos con el bar Varsovia, que en realidad es, o era, café (el antiguo Parnasillo). Su atmósfera de café vienés no se ha perdido y hasta se le ha lavado la cara, pero el nuevo concepto pasa más por el picoteo que por el de café de novelón y tertulia de café con leche. La música a un nivel algo alto así lo motiva, por otra parte. Único detalle negativo para un local que merece la pena. En calle San Andrés, 33.

Otro café para pensar y disfrutar que bien merece una visita es el renovado Café Barbieri, ya en Lavapiés. Tras una etapa algo languideciente, la nueva dirección le ha insuflado un nuevo brío que se traduce en una programación con conciertos y recitales y una carta de ‘sólidos’ que se agradece.  Y no con cualquier cosa, sino con delicias como esta: Crema de hongos con virutas de foie y huevos pochados, por unos 6,5 euros bien simpáticos.

El tiempo detenido

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Antonio Palacios, arquitecto de la ciudad

Por | 15 noviembre, 2016 | 0 comentarios

Si Barcelona tuvo a su Gaudí, en Madrid tenemos a Antonio Palacios, un arquitecto menos exótico pero que supo imprimir también un carácter propio a la capital de España gracias a sus elegantes proyectos. Aprovecha la oportunidad que te brinda la Comunidad de Madrid con la organización de visitas guiadas a su legado.  Consulta esta página para reservar tu cita. Son gratuitas.

De junio a diciembre, se han desarrollado una serie de actividades que permitirán conocer mejor la obra de este arquitecto de origen gallego, creador, entre otras cosas, del emblemático rombo que vemos en todas las estaciones de metro. De él se dijo que es uno de los responsables de mudar ese aspecto de ‘pueblón manchego’, que decían los noventayochistas, a una metrópoli de hechuras neoyorquinas.

Este 2016 se cumplen cien años de la construcción del fastuoso Hospital de Jornaleros, situado en la calle Maudes, lo que ha motivado esta serie de homenajes, necesarios por otra parte. Dicho edificio, hoy sede de la Consejería de Transporte, sintetiza como ninguno la maestría de Palacios pero apenas es conocido por los madrileños. Pese a su magnificencia, se trata de su segunda obra, aunque con ella ya se consolidó como arquitecto. Venía de realizar otro proyecto de ambición aún mayor, como el Palacio de Comunicaciones, cuya concesión logró tras un concurso público.

Palacios combina el estilo de la época, grandilocuente, imponente, influido por la Escuela de Chicago (de donde surge la fiebre de los rascacielos), pero también se mantiene fiel a la corriente regionalista propia de la España de su tiempo. Ahí está el espléndido edificio del Círculo de Bellas Artes, que supuso, con su levantamiento en 1926, el momento álgido de su carrera.

Pasada la guerra, su carrera vivió un cierto languidecimiento. Él mismo pareció alejarse de sus propias formas, muriendo en una casa humilde diseñada por él mismo, donde pasaba largos períodos en un diminuto estudio: ‘el cuarto de no estar’.

Un personaje sin duda interesante, cuya personalidad también podemos adivinar a través de sus inmortales obras.

Estilo inconfundible

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