La Plaza Mayor de Madrid

Nuestro hotel está situado a apenas unos metros de la Plaza Mayor, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad de Madrid. Para que conozcáis algo más de esta emblemática plaza del centro de Madrid que nos da nombre, hoy os contamos algo de su historia y traemos también algunas curiosidades.

Historia

Tratándose de un importante centro de reunión y vida pública en Madrid desde tiempos anteriores a la capitalidad, la plaza ha sido escenario de toda clase de acontecimientos. Actos religiosos, celebraciones reales y hasta ejecuciones públicas ocurrieron en este mismo lugar.

Está erigida sobre lo que antiguamente era conocido como la plaza del Arrabal, extramuros de la incipiente villa. Poco a poco, la Puerta del Sol le fue robando parte de su protagonismo como centro de la vida pública madrileña en virtud de sus dimensiones y mayor accesibilidad, dejando a la Plaza Mayor el papel que hoy representa: el corazón del barrio histórico.

Arquitectura

Los característicos soportales de la plaza tienen su origen en 1541, cuando una vecina, Mari Gomez, decidió incorporar dos columnas de granito a su propia vivienda para crear un soportal. El Ayuntamiento decidió entonces aplicar el mismo estilo al resto del espacio, proyecto que llevaría a cabo el alarife Antonio Sillero.

Tres veces quemada y vuelta a construir, la plaza presenta una curiosa mezcla arquitectónica de los estilos clasicista, barroco y romántico, entre otros. La Casa de la Carnicería y la Casa de la Panadería completan el conjunto, esta última con hermosos frescos que merecen unos minutos de contemplación.

Comercios y vida nocturna

A lo largo de un día en la Plaza Mayor podemos ver un curioso desfile de personajes. Hay artistas callejeros como bailarines, malabaristas o pintores de pincelada ágil. Hay cambistas y filatélicos autóctonos que desde hace décadas se congregan para intercambiar pedazos de historia en forma de sellos y papel timbrado.

Y hay, cómo no, turistas venidos de todas partes del mundo que se sientan unos instantes en sus soleadas terrazas para saborear un buen bocadillo de calamares o unas patatas bravas.

En diciembre, además, podemos perdernos en el mercadillo de Navidad. Los madrileños acuden aquí cada año para comprar las figuritas del Belén, una tradición de origen italiano en la que se recrea a modo de diorama el nacimiento de Jesucristo.